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Barrio Rojo en Amsterdam

Barrio Rojo

Dada la fama que adquirió esta ciudad por legalizar la prostitución, este barrio se ha convertido, al menos en horario diurno, en un espacio turístico más, en el que es frecuente encontrarse con grupos de turistas acompañados por sus guías o cualquier ciudadano al que le pille de paso en su recorrido. El barrio rojo de Ámsterdam se encuentra lejos de parecerse a un lugar de culto al morbo prohibido o al libertinaje. Fruto del trabajo realizado por las autoridades locales en los últimos años y la voluntad de erradicar de este lugar la escasa delincuencia que existe en la capital holandesa, la estampa que este barrio nos ofrece es la de un lugar en el que cada vez quedan menos locales dedicados a la prostitución legal.

El Barrio Rojo está dispuesto de tal manera que sus prostíbulos con sus escaparates no pueden verse desde las calles aledañas. La mayoría de locales se concentran en Oudezijds Voorburgwal, una larga calle detrás de Oude Kerk –Iglesia vieja- y que delimita, junto a la calle Zeedijk, el antiguo barrio marinero.

En estas calles alternan locales dedicados al sexo, como prostíbulos, locales de streeptease, locales con cabinas para ver DVDs pornos, coffee shops, el Museo Erótico, tiendas especializadas en preservativos o tiendas de la lencería más picante.

El Barrio tiene su origen en la época de auge comercial de la ciudad, cuando marineros y mercaderes que llegaban a Ámsterdam procedentes de todo el mundo hacían un descanso en los brazos de Baco y de Venus. Por ello la prostitución comenzó como un desahogo aceptado que se convirtió en legal y llega hasta nuestros días.

La mayor parte de las prostitutas que están en los escaparates están sentadas hablando por el móvil o fumando en ropa interior y cuando observan algún cliente potencial puede que les hagan algún gesto pícaro para atraer su atención. Algunos escaparates son más bien ventanas abiertas o están junto a una puerta a la que el cliente puede acceder.

De la trastienda un caballero que parece ser el responsable de las transacciones con las prostitutas. Habitualmente, hay una puerta que da acceso al local y donde los clientes ya quedan fuera del alcance de miradas indiscretas.

En definitiva, se trata de un lugar curioso y de visita obligada, aunque la imagen de las chicas no es tan idílica ni glamorosa como se pueda pensar. Además, es recomendable alejarse de las típicas calles de escaparates y pasear por las callejuelas laberínticas anexas de la zona, ya que así entendemos por qué éste es también el barrio chino de Ámsterdam, una pequeña Chinatown similar a las que ya existen en otras ciudades como Nueva York o Londres, con sus templos, restaurantes, tiendas y hasta videoclubs chinos.

Transporte

Tranvía: Dam, líneas 4, 9, 16, 24 y 25;

Nieuwmarkt, línea 51.

Mapa

Localizacion

C/ Oudezijds Voorburgwal cerca Iglesia Oude Kerk




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