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Fiesta de la Reina

Fiesta de la Reina y su particular mercado

A lo largo de los años la Fiesta de la Reina, se ha convertido, con los años, en uno de los eventos más esperados en Holanda. Dicho día se celebra en honor al cumpleaños de la Reina Juliana, –madre de la actual Reina Beatriz–, que fue conocida como la reina naranja, los holandeses salen a la calle con camisetas naranjas, alzando la bandera nacional y dispuestos a disfrutar de la jornada.

Dicho evento tiene lugar el 30 de abril. Se trata de una festividad de carácter nacional, ya que ostenta el título de ser la más popular de las fiestas holandesas.

El Día de la Reina en Ámsterdam tiene un ingrediente muy particular y que no suele apreciarse en otros países, España incluido: niños y adultos por igual tienen la oportunidad de vender galletas caseras, ropas viejas, juguetes o cualquier cosa imaginable, convirtiendo cada esquina en un mercado al aire libre, visitado por cientos de miles de personas.

Para disfrutar de la jornada y comprar las mejores cosas, es conveniente llegar a primera hora ya que las ofertas se acaban rápido y apenas comienza la tarde nadie quiere quedarse vendiendo, ni tampoco sería posible debido a la increíble multitud de gente que transita por las calles, más aún si el día es soleado. Para escapar de la multitud se recomienda comenzar el circuito por los suburbios, para no verse en medio de un tumulto y perderse.

Pero sin duda, una de las atracciones más interesantes del Día de la Reina son los botes de gente particular que salen de los embarcaderos hacia los canales, recorriendo la ciudad. Los botes son de todos los tipos y colores, viejos y modernos, pero sobre todo, naranjas.

Casi todas estas embarcaciones llevan adosado un equipo de sonido que pone música con volumen elevado, muestra de que ha llegado el momento de que los componentes del bote empiezan a bailar al ritmo de la música. Además, en diferentes puntos de la ciudad hay escenarios especiales para que toquen las bandas locales, que reúnen un grupo considerable de personas a su alrededor, bailando frenéticamente.

Durante este día la ciudad se transforma y lleva días volver a la normalidad. Para aquellos turistas que esperan una fiesta tranquila, obtendrán muy pocas dosis de eso  y muchas de descontrol. Si coincide en que el 30 de abril viaja a Ámsterdam a ver canales, museos y artes la idea se debe ir de la cabeza: el día de la Reina es la fiesta holandesa por excelencia y el único objetivo es la diversión.




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